Los miedos personales pueden ser más fuertes que enfrentar desafíos descomunales a escala global, y hay un miedo particularmente intenso para muchas personas: se llama miedo al rechazo. Esta emoción instintiva nos paraliza, hace que escondamos nuestra cabeza en la arena, que nos ahoguemos en un vaso de agua, o que hagamos evasión ante una ligera llovizna.
Segun me contaron, descubrieron que una excelente estrategia para vencer el miedo al rechazo es desarrollar un increíble temor al arrepentimiento. Alguien muy sabio alguna vez me dijo que uno nunca debería arrepentirse de aquellos momentos en que uno se sintió como un tonto, pero sí debería arrepentirse de aquellas oportunidades que ha dejado pasar por miedo.
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